martes, 25 de mayo de 2010

poemas de ignacio luis rolando fortiz

Ignacio Luis Rolando Fortiz, El Salvador











A LOS JOVENES.







Queridos jóvenes, estos consejeros versos que les declamo,
Es para decirles, que la vida esta llena de éxitos y fracasos.
Que es fugaz y pasajera, que es veleidosa y traicionera
y que, quienes no se superan ¡Amalayando se quedan!
Hembras y varones, estudien y aprendan un oficio.
¡Huyan! De las malas compañías, eviten los peligros.
Amen a Dios, pídanle que los ilumine, los acompañe
y reconozcan, los inmensos sacrificios de sus padres.
Que trabajan y desvelan, para proporcionarles bienestar.
Que visten ropa usada, para que ustedes, puedan estrenar.
Que fuera de a esos, abnegados y desinteresados padres,
Tus penas, dolores y angustias ¡No le importan a nadie!
Las jovencitas, como las flores de la creación que son.
Deben tener mucho cuidado, al entregar su corazón.
Un borracho, un vago, un drogo, lo deben rechazar.
Porque en vez de darles alegrías ¡Las harán llorar!
Jóvenes, cuiden sus cuerpos al igual que cuiden sus almas.
No envenenen el corazón con envidias, odios y venganzas.
No caigan en las tentaciones de cosas y dineros mal habidos.
Y Ayuden a quienes les hayan ayudado ¡Sean agradecidos!
No busquen pendencias y no participen en pleitos ajenos.
No consuman drogas y alcoholes, que carcomen el cerebro.
No transiten por los mortales caminos del contagioso SIDA.
Y “Todo con medida”. Debe ser la norma que rija sus vidas.
Vuelen hacia las cumbres, sin que les importen los sacrificios.
Lleguen a lo alto como verdaderas águilas y no como reptiles.
Tengan presente; que este mundo pertenece a los vencedores
Y que en la cúspide, no se cambian amigos ¡Por aduladores!
¡No claudiquen! En el gran empeño de mejorar sus destinos.
Reciban lo bueno con alegría y todo lo malo con estoicismo.
¡Luchen! Por sus ideales, por sus ilusiones y por sus anhelos.
Estudien, trabajen ¡Esfuércense! Y hagan realidad ¡Sus sueños!








AGRADECIDO.







A los niños, jóvenes, mayores y a los poetas,
Que reciten, escuchen o pregonen mis poemas.
Les digo, me sentiré feliz, al oír mis versos.
Sea que estemos cerca o que estemos lejos.

Si alguien los comenta, en rueda de amigos.
Me sentiré muy contento y muy complacido.
Y si los declaman, en los centros educativos.
Me sentiré dichoso, de no morir ¡En el olvido!

Si entre gente de letras o en un foro,
se critican o se aprecian, mis tesoros.
Serán sus análisis, coronas de laureles,
que orgulloso, luciré, sobre mis sienes.

A todos los que lean, escuchen o reciten
Estos poemas, que con mucho amor escribo.
Así como a quienes, me tengan como amigo.
A todos, por siempre ¡Les estaré agradecido!







AMANECERES







Cada día que amanece, son mis primeros pensamientos.
El de agradecer por dejarme vivir, al Rey del Universo.
Un nuevo amanecer, sin cirios que velen a un ser querido.
Sin una angustia, ni nocturno dolor que me haya afligido.

Escuchar puntual avecilla, que anuncia el nuevo día
y en la cama, hacer rutinarios ejercicios de por vida.
¡Poderme levantar! cuando miles no podrán hacerlo,
por no tener piernas o por haber, amanecido muertos.

Empezar un nuevo día, que en realidad es una nueva vida.
Tomar aliento, ver el firmamento, que el sol todo lo ilumina.
Sentir el aire entrar y salir de los pulmones, caminar, trotar.
Comprobar que estoy bien. La noche fue ¡Para descansar!

Y muchísimo disfruto, de lo maravilloso del nuevo amanecer.
Porque se, que tristemente en ignorado día, ya no podré ver;
Ni carros, ni gente, ni oiré voces, ni podré decir una oración.
Porque ya estaré lejos, morando ¡En Los jardines del Señor!








ARBOLITO DE NAVIDAD







Arbolito de navidad de luces y alegres adornos.
Bombas, estrellas, algodones y guías de colores,
que se encienden y se apagan en cadena sin fin
Semejando ilusiones y proyectos del diario vivir.

Símbolo del nacimiento del Mesías, del Cristo de los Cielos.
De paz, de fraternidad, de perdón en la noche de desvelos.
Anuncia la llegada de Navidad, de las nuevas esperanzas.
Tiempo para perdonar, para meditar, de que quedo atrás.

De los buenos propósitos para el próximo año.
De recibir con amor a los propios y a extraños.
De recordar las navidades pasadas, de añorarlas,
cuando con nuestros queridos padres las pasábamos.

Nostalgia por la lejana tierra y por los seres queridos.
Por los que aún viven y por los que están en el paraíso.
Por el año que queda atrás, con tantas ilusiones fallidas.
Por los sueños no realizados y por las nuevas perdidas.

Arbolito de Navidad, bajo tus adornadas ramas
Hay juguetes, regalos, esperanzas y alabanzas;
se cobijan los mejores deseos de la humanidad
Cuando todas las razas se desean ¡Feliz Navidad!







AYÚDAME.







I
Cuando pases ¡Ho solitaria y blanca nube!
Por el firmamento, del gran amor que tuve.
Dile, que nunca, la dejaré de amar y recordar.
Que aunque pasen siglos ¡No la voy a olvidar!


II
¡Ayúdame nubecita!, ella es mi gran ilusión.
La Reina, que impera y manda a mi corazón.
La inspiración de mis proyectos y mis anhelos
y el motivo, de mis largas noches de desvelos.


III
Cuéntale, que la sigo esperando, que la quiero.
Prométele por mí, si te lo pide, el mundo entero.
Dile, que presiento, que muy pronto regresará
y que cuando vuelva ¡Nos volveremos a amar!








CABILANDO







Me pregunto ¿Habré desperdiciado toda mi vida?
¿Era otro mi destino? Tendría mucho dinero y familia.
¿Viviría en Amatitán, El Izcatal o en Nido de Aguilas?
No habría regresado del campo, a vivir en las ciudades.
Viviría en Costa Rica, en mi inolvidable ¡Alajuela!
Con muchos amigos, con dólares y mujeres bellas.
Me habría casado en Tres Ríos o en la fría Cartago.
¿Perdí parte de la vida, al vivir por aquellos años?
Qué me queda, qué tengo y poseo ¡Solo recuerdos!
Sin esposa, sin hijos, sin empleo; sin algo cierto.
Sin tener una mujer a quien amar y me ame.
¿Será el precio, que por mi felicidad hoy pague?
Porque todo en esta vida, tienen fijado su precio.
El soltero, no tiene penas y es un gran aventurero.
Tiene placeres, amistades y va a distintos lugares,
Pero al final, el tiempo le cobra ¡Con soledades!
El casado es distinto; tiene a quien amar.
Tiene esposa, tiene hijos y tiene un hogar.
Sus esfuerzos dan frutos, vive en sociedad,
Pagando mucho mas ¡Al perder la libertad!
Como sea que sea. He sido y soy ¡Muy feliz!
Aún cuando empiezo a reconocer y a sentir.
Que no es nada normal, que viva en soledad.
Sería bueno me amaran y ¡Que pudiera amar!







CRISTO SALVADOREÑO.







Monseñor Oscar Arnulfo Romero, ha sido condenado.
Gravísimos fueron los delitos, que se le imputaron.
Sedición, actos de terrorismo, comunismo y traición.
Cuando predicaba amor, perdón y la reconciliación.
Por amar a su país El Salvador, lo van a crucificar.
Sin piedad, sus piadosas manos a la cruz clavarán.
Con las espinas del dolor del pueblo, ha sido coronado.
Por pedir a los soldados ¡Que no mataran hermanos!
Entre ladrones, ha sido contado el Santo Prelado.
Saca, el Sol, alma, sudor y aliento, a los ajusticiados.
Cristiano el bueno, atado a su cruz ¡Sufre en silencio!
Y Flores, de arena, les ofrenda el viento del desierto.
Clamaba contra de las injusticias y contra las atrocidades.
Hablaba por los sin voz, en todas sus homilías dominicales.
Abriéndose paso por entre monjas, el criminal se aproxima
Y cuando Monseñor, abre los brazos para bendecir ¡Lo acribilla!
El crimen del Pastor, ha sido planificado y consumado.
Por la fatal herida, la vida del Mártir, se ha escapado.
La historia, con letras de oro, escribió sobre su féretro.
Este es, Oscar Arnulfo Romero ¡El Cristo Salvadoreño!







DERECHO ROMANO








Batió sus alas, la Imperial Águila Romana.
Como retándome a un duelo de gigantes.
Son sus garras, lo difícil que es comprenderle.
Es mi arma, la constancia en estudiarle.